Es fantástico esto que ha ocurrido en las últimas semanas, después de la nota periodística del diario británico The Guardian, en la que se indica la posibilidad que el Reino Unido, presente a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas, su solicitud sobre los derechos británicos en la zona antártica, donde su reclamo de soberanía antártica se superpone en gran parte de su área, sobre los efectuados por Argentina y Chile.
Hemos visto sendas declaraciones de todos los sectores políticos, clamando por la protección de la soberanía, exigiendo reclamos internacionales y prometiendo más recursos para las actividades antárticas nacionales. Incluso la comisión de defensa de la Cámara de Diputados viajó bulladamente a la Antártica.
La pregunta es entonces. Qué va a suceder con nuestra actividad antártica?
Van a aumentar los recursos? El presupuesto otorga anualmente una paupérrima cifra de aproximadamente 800 millones de pesos para todas las actividades antárticas. Cifra que se ha mantenido prácticamente invariable en los últimos 25 años. Increíble, pero cierto. Reaccionamos con firmeza, pero en los últimos años no se ha hecho mucho, al no existir una visión estratégica de lo que queremos lograr.
Se va a mejorar la estructura de nuestra política antártica? El Ministerio de Relaciones Exteriores es por ley el organismo regulador y organizador de la actividad antártica nacional, lo que incluye a la actividad científica a través del Instituto Antártico Chileno, el mantenimiento de la infraestructura y logística antártica por medio de las Fuerzas Armadas, y el Turismo antártico a través de operadores privados. Sin embargo, es claro que el Ministerio de Relaciones Exteriores no ha logrado aglutinar los esfuerzos en pro de una estrategia antártica común, lo que asimismo ha afectado en la asignación de los recursos.
El Consejo de Política Antártica, no se reune desde principios del año 2006 y su estructura deja fuera a entes importantes de la actividad antártica nacional. Asimismo no tiene una capacidad ejecutiva y no posee la capacidad de administrar un presupuesto apropiado para ejercer de buena manera su labor. Por otra parte la Secretaría Ejecutiva de este Consejo, está radicada en la Dirección de Medio Ambiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, cuyas obligaciones naturalmente tienen otra orientación que las que se deben manejar en la actividad antártica nacional. Aún peor cuenta solo con dos funcionarios, por lo que no cuenta con la capacidad administrativa ni operativa para cumplir a cabalidad las tareas que le incumben.
No estoy diciendo que hay que crear un nuevo organismo del Estado, para los temas antárticos, sino que sólo basta con darle más atribuciones y capacidad a la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Política Antártica, para que actúe en directa relación con lo que se requiere de ella y se pueda confiar con tranquilidad que nuestros intereses antárticos están bien planificados, organizados y mejor aún, no tengamos que en este momento agradecer a dos párrafos de THE GUARDIAN, que la conciencia antártica ha despertado y que los estamentos políticos se acordaron que al sur de Punta Arenas existe un mundo de posibilidades insospechadas para nuestro futuro como nación.
